domingo, 28 de marzo de 2010

Ineludible





Ineludible

Eduardo Rico Villa lleva sobre el pecho una cruz, regalo de su hermana, y dos balas, regalo de su
hermano, que le recuerdan la difícil realidad que dejó atrás cuando salió de su país natal,
Colombia. Quiso escapar de esa vida y, 8 meses después, sigue buscando. Ahora vive en Sevilla.

Lo que en esta nueva ciudad Eduardo llama su barrio son las Tres Mil Viviendas o Polígono Sur,
“la tierra de los Gitanos” como proclama con orgullo despreocupado su compañero de clase
Daniel González Garrido. Toda la familia de Daniel es gitana y, junto a ellos, se siente miembro
de una cultura que “se lleva la sangre.” El barrio en el que Daniel ha crecido está
impregnado por las raíces del Flamenco, una expresón artística que tanta fama ha traído al pueblo gitano aunque también haya contribuído al desarrollo de estereotipos que los hayan aislado como hecho exótico y marginal, y los haya condenado a una relación siempre tutelada bajo los diferentes poderes y administraciones públicas. Buen ejemplo de ello sería el fracaso del Plan Integral para el Polígono sur, auspiciado por el Ayuntamiento de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España.

Eduardo y Daniel son estudiantes del Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón Carande de
Sevilla, un centro escolar con 545 alumnos de hasta 18 años justo en la linde del Polígono Sur. El
edifico está lleno por dentro de trabajos artísticos realizados por los estudiantes. Nos llama
especialmente la atención una pequeña escultura que representa una jeringuilla pinchada en un brazo. Su título lo dice todo: “¡¡¡ANTES PIENSA!!!” Encarnación Quiroga, la psicóloga y orientadora académica del instituto, comenta que el 22 por ciento de los estudiantes del centro son gitanos o, como dirían muchos de ellos, “entreveraos”; hijos con sólo un progenitor descendiente del pueblo romaní. Sólo el 8 por ciento de los estudiantes es extranjero. En un centro que se considera mejor opción escolar de este barrio para enseñanza secundaria, sólo el 35 por ciento de alumnos ingresa luego en la universidad. La desmotivación del alumnado es uno de los principales problemas del Ramón Carande.

Eduardo se muestra desafiante y orgulloso cuando hablamos con él. Las inusuales líneas que se
ha afeitado en las cejas le confieren un aire algo agresivo “cada una de estas líneas representa
una capacidad.” Daniel tiene novia, Alicia, y transmite mayor ironía y sentido del humor que su
compañero de clase. Las bromas nunca paran con él. Nos muestra que está contento. “Yo tengo
muchas ambiciones”, dice con tanta esperanza como sarcasmo.

Daniel recuerda un mal encuentro con la policía. Dos agentes le sorprendieron fumando
marihuana. Uno de ellos se la quitó para fumarla él. Luego le hizo un cacheo que rayó en el
abuso. “El Gobierno piensa que los problemas se van arreglar con darle dinero al barrio o al
Instituto, pero es no es así”. Lo que él reclama es mayor dignidad; trabajo para que cada cuál se
busque la vida por su cuenta y menos condescendencia hacia su gente.

En las Tres Mil se vive al día, no hay dinero para lujos, aunque algunos con suerte hacen
ostentación de riqueza luciendo coches muy caros o cadenas de oro. Daniel sabe que el origen e
esa riqueza no es la suerte, “mis padres no venden drogas.” Así es el barrio.

Dice Daniel que en el barrio se siente la tensión “todos los días.” A Eduardo no le gusta nada el
estereotipo del Polígono Sur como lugar peligroso y horrible, aunque reconoce que en realidad
el estereotipo está justificado. Es un ciclo ineludible, algo que según los dos opinan “no va a
cambiar nunca.”
El Instituto Ramón Carande pretende contribuir a implantar en un barrio tan dañado los valores del esfuerzo, el trabajo y el estudio. En años recientes, dice Encarnación Quiroga, se ha implementado un premio para motivar al estudiante con muy buenas cualidades humanas y académicas aunque provenga de una familia muy desestructurada. No es difícil encontrar alumnos con esas características, sino elegir solamente a uno. “El premio es una forma de demostrarnos que a veces existen los milagros."

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