Una de las historias que a mí me encanta bastante es la historia inherente de la lengua, es decir la etimología, o la formación de las palabras sobre el paisaje de tiempo. Además, me gusta descubrir conexiones entre dos o más culturas en que ciertas palabras han crecido entre distintas palabras pero de la misma raíz. Es uno de los ejemplos de cuan diferente son las culturas, aun tan similar. Por ejemplo, la palabra desayunar es casi igual a “breakfast.” ¿Qué? ¿No se parece iguales? Pues, ayunar es sostener sin comer, ¿sí? Y el prefijo “des” significa que hay un cambio, el opuesto o quizás hacer contra de que sigue después. En este caso es como, cuando se despierta y se empieza el día, comer rompe el ayuno de la noche, la ausencia de comida sobre la noche. Es interesante que se quede con la misma estructura en inglés, también, que la primera comida del día rompe el tiempo en que no se ha comido. Quizás viene de influencia religiosa, no estoy seguro, sobre todo es simple pero lo mismo en ambas idiomas.

Además, como esta historia de una palabra, también tienen las historias unas canciones, especialmente cuando se aparece en culturas múltiples. Por ejemplo, estaba hablando con unos amigos de Corea, Alemania y de acá en España también, y nos dio cuenta de que aunque la letra se cambia en cada idioma, la melodía de la canción para un cumpleaños queda lo mismo. Después de investigarlo un poquito, encontré por el internet que la leyenda de la melodía (es decir que pueda ser la verdad y pueda ser algo fabricado, pero asumamos que sea la verdad) viene de dos hermanas, maestras desde Louisville, Kentucky al fin del siglo XIX. Lo que pasó es que ellas quisieron hacer una canción para comenzar cada día con sus estudiantes sonriéndose y se llamaba originalmente “Good Morning to All,” o “Buenos días a todos” en la traducción española. Como el resto de las cosas populares en este mundo, eventualmente convirtió en algo patentado, pero al principio solamente era una manera de hacer que unos niños se sonrían, y hasta ahora, lo hace también a niños de todas edades y todas gentes. (a ver:
Venga, así que veas la historia menos publicado en libros, cosas que existen en nuestras vidas diarias sin merecer generalmente la esfuerza de pensar en lo o investigarlo. En esta manera, durante mi estancia todavía aquí, he enamorado del programa televisor, “Perdidos en la tribu.” Me fascinan sus maneras de vivir tan simples, especialmente en un mundo en que podemos enviar a tres familias y mucha gente para grabar lo que pasa en las cámaras. Cada tribu tiene sus propias tradiciones y bailes y formas de comunicar y vestirse y vivir en general, pero lo que me asombra es que se utilizan los mismos signos de lengua corporal de nosotros en los EEUU y también aquí, más o menos. Claro que hay unos propios porque cada cultura ve distintamente del mundo (por ejemplo, en una de las tribus, se finaliza el matrimonio por consumar la virgen con su marido nuevo después de casarse, entonces su signo para casar es poner un dedo dentro de un agujero en la otra mano—entiendes). Sin embargo, signos para las cosas universales como “parar” y “comer” y “venir” y “estar de acuerda” son iguales en las dos idiomas y culturas; también aún dar unos abrazos y besos para mostrar la afección y felicidad. La persona común lo miraría sin importarle, pero a mí me fascina, porque me pregunto si hay una historia sobre de donde vienen estos instintos humanos. Todo tiene una historia.

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